Con una trayectoria de cuarenta y ocho años en la educación pública y experiencia también en el sector privado, Raúl González Jara conoce de cerca las marcadas diferencias que coexisten en el sistema educativo.
El presidente del Colegio de Profesores de Melipilla alzó la voz ante la posibilidad de que los estudiantes de séptimo básico no reciban sus equipos tecnológicos, advirtiendo que esto refleja una preocupante falta de igualdad y justicia social. Señaló que el slogan “los niños primero” no es real.
Para un alumno de séptimo año y su grupo familiar, la obtención de un computador constituye una motivación profunda y significativa.
Más allá del aparato material, esta herramienta acerca a los jóvenes de recursos precarios a la tecnología, permitiéndoles sentirse integrados y considerados por el Estado en lugar de experimentar una marginación institucional.
Por el contrario, arrebatar este beneficio genera un hondo sentimiento de decepción en los padres, convirtiéndose en el reflejo de un Estado que desatiende a quienes más lo necesitan. Calificó que retirar este beneficio es una aberración.
El dirigente gremial concluyó que este tipo de decisiones políticas y centralizadas carecen de un raciocinio empático sobre la realidad social, afectando gravemente a los estudiantes que menos recursos poseen y debilitando aún más las condiciones de la educación pública en el país.
En una educación estatal que históricamente ha lidiado con la precariedad, la pérdida de este tipo de apoyos evidencia una preocupante falta de empatía y un retroceso en la equidad que el país merece.