El Hospital de Talagante quedó bajo observación de la Contraloría General de la República tras una auditoría que identificó deficiencias en los controles de medicamentos, incluyendo la emisión y dispensación de 1.045 recetas extendidas por 37 médicos cuya relación formal con el establecimiento no pudo ser acreditada.
Entre los fármacos prescritos figuraban sustancias de control especial, como fentanilo, midazolam, clonazepam, metadona, remifentanilo y fenobarbital. Según el organismo fiscalizador, no se encontró justificación suficiente para la entrega de estos medicamentos en las condiciones examinadas.
La gravedad de los antecedentes motivó su remisión al Ministerio Público. Además, se instruyó al hospital iniciar un procedimiento disciplinario para determinar eventuales responsabilidades administrativas y se otorgó un plazo de 60 días hábiles para acreditar la vinculación de los profesionales involucrados y reforzar los mecanismos de validación de las recetas.
El informe también detectó otras falencias en la farmacia del recinto asistencial, entre ellas el almacenamiento conjunto de medicamentos vencidos y productos operativos, además de la falta de mecanismos formales para controlar de manera permanente el movimiento y resguardo de las recetas médicas.
A estas observaciones se suman pagos por $369.316.034 asociados a servicios cuya ejecución efectiva y recepción conforme no contaban con antecedentes suficientes. Por este monto, la Contraloría anunció la formulación de un reparo e instruyó establecer las posibles responsabilidades administrativas.
El caso quedó consignado en el Informe Final N.º 537 de 2026, que examinó procesos de adquisición, almacenamiento y dispensación de medicamentos, junto con la contratación de servicios del Hospital de Talagante durante el año 2025