Nuevos antecedentes surgieron en torno al brutal secuestro con homicidio de un ciudadano colombiano cuyo cuerpo fue hallado calcinado y decapitado en la cuesta Zapata, en la comuna de Curacaví, hecho que conmocionó a la opinión pública durante el mes de abril.
Las diligencias desarrolladas por Carabineros permitieron identificar como principal sospechoso a Abel Carabalí, ciudadano colombiano de 30 años que residía en Chile desde 2018 y que, según los antecedentes de la investigación, lideraba una organización dedicada al tráfico de drogas que operaba en la zona central del país.
Las pesquisas comenzaron siguiendo la pista de un taxi que habría tenido participación en los movimientos previos al crimen.
Su conductor, un ciudadano colombiano de 51 años que se encuentra de manera regular en el país desde 2013, inicialmente entregó versiones contradictorias respecto de sus desplazamientos durante la noche del homicidio.
Posteriormente reconoció que había colaborado con un conocido, lo que permitió a los investigadores avanzar hacia la identificación de nuevos involucrados.
A partir de ese trabajo investigativo, los equipos especializados lograron situar a Abel Carabalí como una figura clave en el caso.
Registros de cámaras de seguridad captaron diversos movimientos considerados relevantes para la investigación, mientras que los antecedentes policiales del imputado daban cuenta de una detención previa por tráfico de drogas en Melipilla.
Antes de vincularse al narcotráfico, Carabalí había intentado desarrollar una carrera deportiva en Chile.
Según los antecedentes recopilados, llegó al país con la intención de convertirse en futbolista profesional y participó en procesos de prueba en clubes como Universidad Católica y Audax Italiano.
Sin embargo, posteriormente abandonó esa actividad y se dedicó a negocios que, de acuerdo con la investigación, servían como fachada para operaciones relacionadas con el tráfico de drogas.
Con la evidencia reunida, Carabineros concretó la detención del sospechoso mientras realizaba compras en un almacén.
Paralelamente, se efectuaron allanamientos en su domicilio, una barbería vinculada al imputado y otro inmueble asociado a su pareja.
En los procedimientos fueron incautadas drogas, armas de fuego y municiones.
La víctima fue identificada como Fabián Gómez Terán, ciudadano colombiano de 44 años que mantenía una relación de amistad desde la infancia con el principal imputado.
De acuerdo con la investigación, cumplía funciones relacionadas con la elaboración de droga para la organización criminal liderada por Carabalí y era considerado una persona de confianza dentro de la estructura.
Asimismo, se estableció que Gómez Terán mantenía antecedentes penales en Colombia por delitos relacionados con la fabricación de sustancias ilícitas.
A varios meses del hallazgo de su cuerpo en Curacaví, sus restos permanecían en dependencias del Servicio Médico Legal debido a que no se había logrado establecer contacto con familiares que permitieran concretar su retiro.
La investigación continúa en desarrollo para determinar la participación de otros involucrados y esclarecer completamente las circunstancias que rodearon uno de los crímenes más violentos registrados este año en la provincia.