La venta informal de lentes para la presbicia en ferias libres y calles se ha transformado en un fenómeno habitual; sin embargo, su uso esconde serios riesgos para la salud de las personas.
La médica oftalmóloga Marta Hadid de la clínica Maitenes Achs salud, advierte sobre la dudosa procedencia de estos productos y las consecuencias negativas que pueden generar en la visión.
La Dra. Hadid es enfática, no se deben comprar lentes para la lectura en ferias libres, ni en la calle, ya que no tienen los filtros requeridos para una buena visión, es más, pueden ser más dañinos que beneficiosos.
Ante la gran variedad de opciones que existen en el mercado formal frente al informal, la especialista detalla la función y realidad de cada filtro. El filtro antireflejo es muy útil para quienes trabajan con computadoras y pantallas, aunque requiere cuidado porque puede deteriorarse en un año si se limpia con alcohol u otros elementos corrosivos.
La profesional aclara que la persona no quedará ciega por usarlos, pero sí experimentará un perjuicio concreto: el ojo se volverá mucho más sensible a la luz solar y a la luz natural.
Al evaluar los lentes que se expenden en la vía pública, la Dra. Hadid indica que están hechos de un cristal plástico muy delgado que se raya con facilidad. Utilizar un lente rayado reduce la nitidez visual y fuerza la vista, provocando dolores de cabeza y cansancio ocular recurrente.
Para quienes ya utilizan una graduación de lejos, recurrir a los lentes de lectura de la feria acarrea serias complicaciones. La médica Hadid, aclara que la receta para ver de cerca requiere adicionar la graduación de lejos a la de cerca; si solo se compra un lente genérico sin esta suma personalizada, el ojo sufrirá de fatiga y mala visión.
Finalmente, queda como recomendación que proteger la vista exige una evaluación profesional oportuna y la adquisición de anteojos debidamente graduados y certificados en establecimientos autorizados.