
SALUD ¿Acidez, gastritis o algo más? Las molestias digestivas que los chilenos suelen tratar por su cuenta
En Chile, las molestias estomacales están entre las causas más frecuentes de automedicación. Especialistas advierten sobre los riesgos de enmascarar cuadros severos con antiácidos y destacan la importancia de la orientación profesional.

Ardor en el estómago después de almorzar, esa pesadez que no se va ni con una caminata, el reflujo que despierta a mitad de la noche. Son escenas conocidas para miles de chilenos, y frente a ellas la respuesta casi automática suele estar en el botiquín de la casa: un antiácido, un bloqueador de la secreción ácida, lo que sea que calme el ardor rápido. El problema es que detrás de lo que parece "simple acidez" a veces se esconde algo que necesita atención médica, y postergarla tiene un costo.
Las cifras del Ministerio de Salud no dejan mucho espacio para restarle importancia al tema, ya que las enfermedades digestivas fueron la segunda causa de egresos hospitalarios en 2023, con un 13,9% del total. La prevalencia estimada llega a 17% para el reflujo gastroesofágico y a 15,7% para las enfermedades hepáticas crónicas. La Sociedad Chilena de Gastroenterología suma otro dato que impresiona: más de ocho mil consultas semanales sólo por diarrea, según el Departamento de Epidemiología del MINSAL.
A esto se agrega un estudio de la Universidad de Chile que caracterizó cómo se automedica la población: los "agentes para el tratamiento de alteraciones gástricas por ácidos" representan casi un 15% de los medicamentos que se usan sin receta, quedando solo detrás de los analgésicos y antiinflamatorios.
Para el químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, Juan Carlos Calderón, contar con alternativas de venta libre es -sin duda- una ventaja para la calidad de vida de las personas, siempre que esa facilidad de acceso no se confunda con un uso automático. "Antes de recurrir a un antiácido, vale la pena preguntarse: ¿esta molestia es ocasional o se repite hace semanas? ¿Aparece siempre después de comer lo mismo o en cualquier momento? ¿Ya lo intenté antes y volvió?", plantea.

Cuando el alivio se convierte en máscara
Un antiácido puede resolver perfectamente un episodio puntual. El problema aparece cuando alguien necesita recurrir a él de forma reiterada durante más de una semana. Ahí, según explica el farmacéutico, el síntoma no está resuelto, solo está tapado. "Ese uso repetido debería encender una alerta. No significa automáticamente algo grave, pero sí que es momento de consultar, porque tratar el síntoma no es lo mismo que resolver la causa. Utilizar medicamentos sin diagnóstico puede enmascarar problemas como gastritis severa, úlceras o la presencia de la bacteria Helicobacter pylori", advierte.
Además, hay señales que no deberían esperar ni una consulta de rutina: dolor abdominal persistente o que va empeorando, sangrado digestivo -vómitos con sangre o deposiciones oscuras, vómitos que se repiten, dificultad para tragar o una baja de peso que no tiene explicación aparente. Ninguno de estos cuadros se resuelve en el botiquín de casa.
"En la farmacia podemos orientar sobre cuándo un síntoma digestivo es manejable y cuándo requiere ir a un médico. Ese acompañamiento, hecho a tiempo, puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y uno tardío", señala Calderón.
Hábitos simples, decisiones grandes
Cuidar la salud digestiva no depende solo de fármacos. Comer despacio, no recostarse inmediatamente después de almorzar o cenar, moderar el café, el alcohol y las comidas cargadas de grasa, y mantenerse bien hidratado son gestos cotidianos que suman. Cuando sí se necesita apoyo farmacéutico, en la farmacia pueden orientar sobre el uso correcto de protectores de la mucosa gástrica o inhibidores de la bomba de protones, incluyendo dosis y tiempos de uso adecuados.
Detrás de esta conversación hay un dato que pocos manejan y que debería cambiar la forma en que se mira una simple molestia estomacal: en Chile, el cáncer gástrico es la primera causa de muerte por cáncer, con cerca de 3 mil fallecimientos al año. Su principal factor de riesgo, la bacteria Helicobacter pylori, infecta a alrededor del 70% de la población adulta del país, la mayoría sin saberlo, porque en muchos casos no da síntomas evidentes.
"El objetivo no es aguantar el malestar ni temerle a los medicamentos, sino transformarlos en herramientas seguras a través de la información", resume el profesional. La diferencia entre un tratamiento oportuno y un diagnóstico tardío rara vez depende de tomar más pastillas: depende de escuchar al cuerpo y de consultar a tiempo. Cuidarse, al final, también significa saber distinguir cuándo un antiácido es suficiente y cuándo es momento de pedir ayuda profesional.
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